Una diputada amenazó a la mujer que denunció falta de alimentos en un comedor de Chajarí

La legisladora provincial de Cambiemos Gabriela Lena fue a la casa de Sandra Acuña para recriminarle violentamente el enojo del intendente Galimberti por sus declaraciones a la prensa. Además de decirle que perdía su trabajo, le advirtió que iba a tener consecuencias mayores si seguía hablando. Audio e imágenes.

La diputada provincial Gabriela Lena amenazó, amedrentó e insultó a los gritos a la exencargada del comedor comunitario de barrio Belén de Chajarí, Sandra Acuña, porque la mujer contó a NOTICIAUNO la dramática situación que padecen los 48 niños que asistían al comedor, y los aprietes de los que había sido víctima luego de plantear que el municipio apenas mandaba los días sábados para cocinarle a los 48 chicos “7 muslos de pollo y dos paquetes de fideos”. Sandra hizo pública la realidad cuando una funcionaria municipal (Silvia Urruzola, secretaria de Inclusión y Ciudadanía) le pidió “que dijera que los alimentos recibidos” con los que cocina para esa cantidad de niños “eran enviados desde el Municipio”, cuando en realidad desde hace dos años el comedor se sostiene con donaciones de personas solidarias del barrio y de la ciudad que colaboran desinteresadamente.

“Querían que dijera que todo lo que recibo es de la municipalidad. Y no es así porque son todas donaciones, no era de la Municipalidad”, relató Sandra el viernes pasado.

Exponer esa situación le costó a la humilde mujer, primero, que la echaran del comedor. Silvia Urruzola “no quería que yo fuera más al salón (comedor) porque con la nota (periodística) quedaron mal”, contó Sandra a este medio. Luego, también recibió la advertencia de la diputada provincial Gabriela Lena que se sumó al operativo apriete: “La diputada Lena me dijo que no quería que dejara mal a la Muni. Y me advirtió que el intendente (Galimberti) se iba a enojar si se llegaba a enterar que yo di esa nota”.

Pero el inapropiado proceder de la legisladora de Cambiemos no se detuvo ahí.

El viernes por la tarde la diputada provincial Gabriela Lena ejecutó un explícito operativo para amedrentar y acallar a Sandra Acuña.

El accionar de la legisladora terminó en una gravísima amenaza en la tarde noche de ese día en la propia casa de Sandra hasta donde Lena fue para dejarle bien claro lo que le iba a pasar por haber contado la verdad y dejar mal parado al intendente, al que Sandra nunca mencionó en la entrevista concedida a NOTICIAUNO.

A las 16:09 del viernes, vía Whatsapp, Lena envió al celular de Sandra el link de la nota que había sido publicada por Noticiauno ese mismo día.

A las 16:10 le escribió: “Hola Sandra. Esta tarde paso por tu casa. Mirá esta noticia… Te acordáis cuando te dije que no había que enojarse y que teníamos que tener cuidado de lo que hablábamos porque lo perjudicábamos a Pedro…(Galimberti)”, el intendente.

Seis minutos después, a las 16:16, Lena envió otro mensaje para informarle a Sandra que la iban a llamar desde una radio alineada a la gestión de Galimberti y decirle lo que tenía que hacer: “Te van a llamar seguro de una radio. Me pidieron tu celu. Lo único que te pido por favor es que defiendas la gestión” de Galimberti, le sugirió la diputada.

Más tarde, Sandra le respondió a Lena que la funcionaria Silvia Urruzola –la misma que la echó del comedor- la había llamado y la había tratado “muy mal”, a lo que Lena respondió, a las 16:36 hs: “Hablé con Silvia y esta tarde voy a hablar con vos”.

“Ella también está dolida y con esta noticia más”, agregó Lena, justificando el maltrato proferido a Sandra por parte de la funcionaria del Municipio.

 

Tal como se lo había adelantado por Whatsapp, Lena se dirigió más tarde a la casa de Sandra, justo cuando se aprestaba a cocinar para los chicos.

Sandra Acuña relató a NOTICIAUNO el duro momento que la diputada, además abogada y escribana, en una clara actitud abusiva, le hizo pasar.

A los gritos, Lena “vino y me dijo que no dijera más nada de ella, que yo la cagada ya me la mandé, que ya no cuente más con el sueldo. Me dejó re mal. Me hizo un tremendo lío”, describió sumamente angustiada Sandra.

“Me dijo que no diera más notas, que no siguiera hablando”.

“Ella me dijo que no hablara más porque iba a tener consecuencias mayores porque estaba dejando mal al intendente de acá de Chajarí, y también a ella que era una diputada”.

“Todo esto me lo dijo delante de dos hijos míos”, agregó Sandra, que tiene una hija de 13 años y dos pequeños a su cargo, de 7 y 3 años, uno de ellos que padece epilepsia.

“Me dijo de todo, de todo, yo la escuché y me quedé shockeada porque no esperaba que iba a venir acá a mi casa, presentarse y decirme tantas cosas”.

Lena volvió a amenazarla: “Me dijo que no la nombrara más ni a ella ni al intendente sino iba a tener serios problemas yo”.

“Ella me dijo que él (el intendente) estaba re enojado”.

Después de insultarla, agraviarla, gritarle y comunicarle que se quedaba sin su trabajo y sin su sueldo, la diputada Lena le advirtió: “Ahora no vayas a salir a decir que yo vine y te dije esto. No vas a salir a decir que yo te vine a apretar ahora. Y nada de lo que te dije comentes a nadie”.

Por si esto fuera poco, Lena se atrevió a prohibirle a la hija menor de Sandra que siguiera publicando en las redes sociales que los chicos del barrio podían ir a comer a su casa: “Mi hija publicó en Facebook que le estábamos dando de comer en nuestra casa a los chicos, y me dijo que no quiere que ponga nada, nada”.

Con lo que hizo, la diputada Lena se aprovechó de la condición humilde de Sandra y de su vulnerabilidad económica para exigirle que se calle, que no reclame y que defienda una gestión política. Luego no tuvo miramiento en comunicarle que la dejaban sin trabajo por no obedecer, e incluso advertirle que si seguía hablando “iba a tener consecuencias mayores”.

La actitud de Lena configura un claro ejemplo de abuso de poder contra quien se encuentra en una posición de desigualdad y debilidad frente a la investidura que ostenta por ser legisladora de la provincia, abogada y escribana.

La conducta de la diputada de Cambiemos, inapropiada para una legisladora provincial, debería motivar un enérgico y urgente repudio de la cámara de Diputados que integra.

 

Incluso podría acarrearle consecuencias legales por su desmesurado e improcedente accionar.


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