Maduro trata de recuperar la iniciativa con el relevo de todos sus ministros

El líder bolivariano prepararía un ejecutivo más abierto en lo económico, pero sin concesiones en lo político

Nicolás Maduro anunció la tarde del domingo la renuncia de todos los ministros del Gabinete. La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, aseguró vía Twitter que el líder chavista pidió a su equipo “poner sus cargos a la orden a los efectos de una reestructuración profunda (…) para blindar la Patria de Bolívar y Chávez ante cualquier amenaza”.

Hasta el momento no se conocían los nuevos nombres, pero los analistas consultados por EL PAÍS señalaban que se trata de una “rotación y no un cambio real”, ante la necesidad del chavismo por llevar un nuevo impulso en la calles de Venezuela y trasladar las consecuencias de una desastrosa semana sin agua y sin luz en gran parte del país. Acosado internacionalmente y con la diplomacia estadounidense redoblando sus esfuerzos para quebrar a la cúpula militar que lo respalda, Maduro busca rodearse solo de aquellos de cuya lealtad no duda para “blindar” el país, tal y como anunció la vicepresidenta.

“Los cambios de ministros de Maduro y Chávez en el pasado han estado siempre destinados a ganar tiempo y dar sensación de que hay cambio, aunque responsabilice siempre a un tercero de los problemas del país”, señala el analista Luis Vicente León, director de Datanalisis.

“Puede introducir algunas variantes en lo económico pero nunca en lo político. En el económico hay un debate entre moderados y radicales, más comunistas, pero lo más probable es que los cambios irán destinados a provocar que los sectores económicos se sientan confortables y con capacidad de negociar con Estados Unidos. Hay que recordar que las sanciones van destinadas al Gobierno, pero no a las empresas privadas y el chavismo buscará relacionarse con actores económicos que ayuden a esquivar esas sanciones, tal y como hizo Rusia con el sector privado y sus empresas pretroleras”, señala el director de Datanalisis.

Según los datos que maneja la encuestadora más prestigiosa del país, la popularidad de Maduro no supera el 14% frente al 61% de Juan Guaidó. “Maduro ganó las elecciones por dos puntos, pero perdió muy rápido esa popularidad y en este momento no supera el 14% frente al 61% que tiene Guaidó, similar a los buenos tiempos de Chávez”, señala León.

El anuncio de los cambios en el Gobierno de Maduro llega en medio de una grave situación política con su legitimidad seriamente cuestionada, al tiempo que crece el deterioro de los servicios públicos. A la hiperinflación se suman las negras perspectivas económicas que prevén que Venezuela no logrará extraer más de 800.000 barriles diarios en 2019, cinco veces menos que hace 20 años. En medio del escepticismo, entre los analistas, el principal interés es conocer el futuro y la nueva ubicación de los nombres más destacados el chavismo como el actual canciller, Jorge Arreaza, el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, el de Comunicación Jorge Rodríguez o la propia vicepresidenta, Delcy Rodríguez.

La decisión de Maduro es su primer gesto concreto tras el frustrado intento de Juan Guaidó por introducir “ayuda humanitaria” en Venezuela, y en medio del creciente apoyo a su figura. “Como en todos los cambios, se trata de una apariencia de renovación que no llega a concretarse. Genera expectativa que luego no se concreta ni se traslada a la población ni se traducen en bienestar de la gente”, señala el politólogo Nicmer Evans. Según Evans “no habrá ningún cambio ni en lo político ni en lo económico y solo se va a hacer una rotación para garantizar el acceso de algunos a las divisas, la renta petrolera o la extracción de minerales en la cuenca del Orinoco”.

La respuesta del Gobierno al reciente apagón tampoco ha convencido a la población, cansada de escuchar que detrás de las fallas eléctricas hay un sabotaje a la red que incluía ataques cibernéticos, electromagnéticos, así como explosiones intencionadas. Para los seguidores de Guaidó los cortes de agua y luz son el resultado de años de desinversión y de falta de mantenimiento del sistema eléctrico venezolano y también del robo de miles de millones de dólares que debieron haber sido destinados a ese sector.

“Los cambios de todo un Gabinete son poco comunes. Solo se hacen al principio de un Gobierno o con una crisis muy fuerte así que con este relevo Maduro está reconociendo que los apagones han generado un impacto grande entre la población que necesita borrar”, señala Luis Salamanca, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Central de Venezuela. Según el politólogo, no habrá grandes cambios en lo económico “porque el país no da más de sí” y porque el chavismo “tiene un patrón de modificación que consiste en el enroque, o sea, la colocación de los mismos nombres en distintos cargos como si supieran todo de todo” añade.

Después de haber perdido la iniciativa política con la aparición de Guaidó, que este fin de semana protagonizó dos masivos actos de apoyo a su figura, Maduro ha reaccionado con una remodelación de su Gobierno comunicada al país por Twitter y del que hasta ahora se desconoce todo. “Solo se generaría cierta ilusión si todo fueran figuras nuevas pero la misma camarilla va a estar de una forma u otra en el Gobierno”, concluye Salamanca.

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