Ayer, el diario Financial Times realizó una descripción elocuente de la perspectiva concreta de un golpe institucional en la Argentina. En un artículo titulado Victoria Villarruel: la vicepresidenta línea dura que busca reescribir la historia argentina, el influyente medio británico sugiere el guion para el próximo acto de la tragedia nacional: un presidente loco que, tras las reformas económicas antipopulares, no puede terminar su mandato y es reemplazado por una vicepresidenta seria y conservadora, lista para todo. Tomá mate. 

El artículo es tan obscenamente explícito que pronostica la “posibilidad cierta de que él [Milei] no termine su mandato de cuatro años” y nos recuerda que Villarruel ostenta “la crucial posición de ser la siguiente en la línea de sucesión presidencial”. Javier Milei es caracterizado como “un excéntrico conocido por sus ataques de ira y peinados salvajes”, una “personalidad loca”, mientras Victoria Villarruel sería una “figura política más pulida”, “oradora centrada y seria”, políglota, “muy efectiva y muy severa”, “capaz de construir consensos”, etcétera.

Asimismo, da cuenta de la “desconexión” y “diferencia de valores” entre Milei y Villarruel, quien, tras la implementación de las medidas económicas, “comenzará a trabajar para generar consensos sobre aquellas ideas más amplias que sostiene” y “montará su propio proyecto político y su carrera presidencial”. Finalmente, nos dice expresamente que Villarruel “está lista para todo” y que debemos observarla cuidadosamente. Todo esto lo pueden leer en inglés o pasar por un traductor en la página del diario. Es pornográfico.

Que un medio tan influyente confirmara mis sospechas de forma tan explícita me produjo una sensación de vértigo. Imagínense cuando vi, en una nota de Infobae publicada ayer a media tarde, que Villarruel había retuiteado el artículo. ¡Es una confesión de partes! Como no podía creer lo que veían mis ojos, solicité a nuestros compañeros expertos en informática que chequearan que la captura fuera verdadera. Mediante una búsqueda en Google Cache, pudieron confirmarlo.

Ahí está nomás el tuit. Entonces, me pregunto, ¿conspira Victoria Villarruel contra Milei? Lo que publicó tiene afirmaciones graves, reñidas con preceptos democráticos elementales. ¿Puede la “siguiente en la línea de sucesión” compartir el relato de un golpe institucional, borrarlo y callar? ¿Pueden la sociedad y sus instituciones democráticas dejar pasar esto como si nada?

Es cierto. Son outsiders… Pero outsiders de la democracia.

Villarruel se propuso desde el inicio de su carrera ser el rostro amable del Partido Militar y los sectores conservadores-reaccionarios de la Argentina, que hace cuarenta años buscan “reescribir la historia”. Aliados del capital financiero internacional, enemigos de la democracia social, saben que un ajuste brutal no cierra sin represión y que el cercenamiento de derechos requiere abolir “frenos y contrapesos” institucionales. Saben que en un marco democrático no se puede sostener una tiranía empresarial como la del 76. Saben que, en marzo, cuando caiga el peso combinado de la inflación, los aumentos tarifarios, la cuota de las escuelas, el aumento de las prepagas, el hambre en los barrios y una nueva devaluación, las cosas van a tomar otro cariz. Esperan. Preparan el terreno.

Nosotros, como oposición política, social y sindical, tenemos tareas inmediatas e impostergables. Frenar el DNU y la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Destrucción de la Argentina. Tenemos que luchar por la recomposición del salario diezmado por la devaluación, en particular de los sectores informales, cooperativistas y jubilados. Tenemos que rodear de solidaridad a las familias que ya venían empobrecidas y ahora van a sufrir una crisis alimentaria y habitacional mucho más grave por el famoso “shock”. Tenemos que evitar que se rife el patrimonio público con privatizaciones y la soberanía nacional con medidas antinacionales. Tenemos, además, que reagruparnos, ampliar nuestra base y construir la alternativa política para una Argentina Humana, Justa, Soberana y Democrática.

Pero debemos hacerlo viendo el panorama completo, anticipando las jugadas del rival y, en este caso, de los enemigos históricos de la democracia. Nos toca combatir con firmeza, coraje, solidaridad e inteligencia las políticas antipopulares del gobierno de Milei. Debemos estar atentos, porque el poder real siempre tiene un plan B y lo más rancio de la reacción espera agazapado desde hace cuarenta años su venganza. Hay que denunciar claramente quiénes son los golpistas para no comernos ninguna operación de bandera falsa. Los que imaginan conspiraciones peronistas, mejor miren la presidencia del senado, los movimientos en las cúpulas militares y los contubernios del Cumelén Country Club. 

En este contexto, la articulación multisectorial y multipartidaria de la oposición democrática se hace necesaria para defender lo que nos da unidad como Pueblo: el proyecto común de una democracia con justicia social. Estemos atentos. Ellos van a seguir conspirando. 

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