Miguel Ramos es quien comenzó esta travesía cumpliendo una promesa
Miguel Ramos es quien comenzó esta travesía cumpliendo una promesa

Los peregrinos de Bernardi van a pedalear 430 kilómetros para estar presentes en la ciudad de la provincia de Buenos Aires que celebra a su patrona el lunes 25.

El lunes 25 se conmemora el Día de la Virgen del Rosario de San Nicolás, y la ciudad situada en la provincia de Buenos Aires que celebra a su patrona recibirá a miles de fieles de todo el país. Y tal como lo viene haciendo desde 2003 – exceptuando el 2020 y 2021 debido a la pandemia–, Miguel Ramos irá pedaleando 430 kilómetros desde la localidad de Conscripto Bernardi, departamento Federal, como un modo de demostrar su fe. El recorrido les demandará a los peregrinos de Bernardi unos cinco días.

Este año lo acompañarán cuatro personas más de la zona y en Crespo se sumará Fernando Nano López, un paranaense que conoció a través de Diario UNO esta travesía y cada año se une a esta peregrinación en bicicleta.

Con 66 años cumplidos y sin entrenamiento previo, Miguel emprenderá su 19° viaje. El primero se originó por una promesa. Fue solo, al igual que los dos años siguientes, hasta que más personas quisieron formar parte de este itinerario impulsado por la devoción a la Virgen, entre ellos su hijo Jonhatan, que fue varias veces.

Los peregrinos de Bernardi iniciarán su 19° travesía hacia San Nicolás
Los peregrinos de Bernardi iniciarán su 19° travesía hacia San Nicolás

“Todo comenzó con una promesa en el año 2002, tras una tragedia familiar. Había viajado a San Nicolás en colectivo y al pasar por el santuario sentí una especie de llamado y me comprometió a regresar al año siguiente en bicicleta”, rememoró Miguel, quien con gran alegría y firme en su propósito, dialogó con UNO y contó cómo será el trayecto que van a recorrer: “En esta ocasión voy a utilizar una bicicleta rodado 29, y ya no una rodado 26”, precisó, y agregó: “Vamos a salir el miércoles a las 5.30 de la mañana desde la entrada de Conscripto Bernardi, sobre la Ruta 127, donde está la ermita de la Virgen de San Nicolás. De ahí nos pedaleamos el primer día hasta María Grande, adonde vamos a descansar. El jueves vamos a Crespo, al día siguiente a Nogoyá, y de ahí a Victoria. Como no podemos circular en bicicleta por el puente que va a Rosario, al otro día nos va a pasar hacia el otro lado, como lo hace siempre, un señor que tiene un vehículo puerta a puerta, con una camioneta y un carrito. Desde Rosario salimos para llegar a San Nicolás el domingo 24, a eso de las 3 de la tarde”.

La idea es estar presentes en la misa de la medianoche y la celebración del día siguiente, que incluye una procesión con la imagen de la Virgen por las calles de la ciudad. Luego hay otra misa a las 16 y a las 17 culminan los festejos. Una camioneta de Alcaraz va a buscar al grupo y retornarán por este medio a sus hogares. “Somos seis nomás este año. Se iba a sumar más gente, pero no consiguieron permiso en sus trabajos para faltar. El año pasado fuimos más, y en el grupo había tres mujeres. Este año va una sola mujer, que va a hacer esta peregrinación por primera vez”, refirió el artífice de esta travesía.

En algunos lugares les dan alojamiento de manera gratuita, pero en otros tienen que pagarlo. Tanta es la gratitud que siente el hombre oriundo de Conscripto Bernardi por poder cumplir su propósito otro año más que este año va a hacerse cargo del hospedaje de todo el grupo. “Al alojamiento en María Grande lo pago yo. En Crespo el Club Unión nos presta sus instalaciones y estoy muy agradecido con sus integrantes, porque además nos regalan la comida; y quiero agradecer también al municipio y al área de Deporte de esa ciudad, que siempre nos acompañan. También en Nogoyá la Municipalidad nos presta el polideportivo, por lo que les damos las gracias; y compartimos la comida: un asadito solemos hacer a la noche. En Victoria me hago cargo del hospedaje y compartimos la comida. No me sobra, pero gracias a Dios y la Virgen voy juntando de a poquito y llegando a la fecha no se de dónde aparece la plata, pero puedo cumplir”, indicó.

En el trayecto mucha gente colabora acercándoles un vaso de agua, o simplemente saludando a su paso y dándole ánimo con palabras de aliento a la caravana de ciclistas devotos de la Virgen de Rosario de San Nicolás.

Miguel Ramos es quien comenzó esta travesía cumpliendo una promesa
Miguel Ramos es quien comenzó esta travesía cumpliendo una promesa

Además de la fe que lleva a los peregrinos a pedalear semejante cantidad de kilómetros para honrar a su patrona, también destacan la belleza de los paisajes de las rutas por las que transitan, el clima de camaradería y fraternidad que se forja en el grupo, y la posibilidad de poder llevar las intenciones y pedidos a la Virgen que mucha gente les acerca. “Cada uno de los que se suma a esta peregrinación tiene su motivo personal que lo lleva a decidirse, pero además de eso es espectacular el viaje en bicicleta, compartir con todos, y también recibir el cariño de la gente que nos cruza por la ruta, nos saludan, paran los autos y nos preguntan adónde vamos. Para mí es algo muy hermoso. Y llegar al Santuario de San Nicolás es lo máximo, yo me lloro todo, me entrego a la Virgen. Todos los años necesito ir. En 2022 regresamos después de dos años que no se podía ir por la pandemia, y fue muy gratificante”, destacó.
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Acerca del apoyo de su familia, subrayó: “Ellos ven que yo siento la necesidad de estar con nuestra Madre, como todos los años, y también se sienten seguros, se sienten acompañados. Mi hijo que ahora está viviendo en Paraná fue dos años a la peregrinación, y el más chico que es oficial de Policía está en Concordia, y me apoyan todos, al igual que los vecinos de todo el pueblo. Es realmente algo muy hermoso”. Y acotó: “A quienes nos quieran escribir dejándonos algún pedido, puede hacerlo a través de la página de Facebook: Peregrinos de Bernardi”.

Por su parte, Nano López contó que su primera participación en esta travesía fue en 2017. “En un principio pensé en hacerla por única vez, pero fue una experiencia tan enriquecedora, que salvo los años en que no pudimos ir por las restricciones de la pandemia, seguí yendo siempre”, expresó.

En su caso, también se sumó en un principio por una promesa, pero la vivencia de llegar en bicicleta para honrar a la patrona de San Nicolás lo impulsó a continuar formando parte del grupo que se constituye cada año para pedalear con fe y esperanza, sabiendo que más allá del esfuerzo físico, la recompensa de cumplir con esta meta es inmensa y gratificante. (unoentrerios.com.ar)

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