Será el 23 de enero en Buenos Aires, un día antes de la cumbre de la Celac. Estarán centrado en la moneda común y el gas pero incluiría a todas las aéreas del estado.

La cumbre que mantendrán Alberto y Lula en Buenos Aires la semana que viene, abrió una competencia entre el Ministerio de Economía y la Cancillería sobre la paternidad de lo que ya se intuye podría ser un anuncio de envergadura histórica.

La cita está prevista para Alberto el próximo 23 de enero y la adelantó Alberto en un tuit con Sergio Massa donde confirmó que la reunión con su par brasileño un día antes de la reunión de Jefes de Estado de la Celac, una asociación de segunda línea de países latinoamericanos, a la que el albertismo buscó darle volumen para fortalecer la proyección internacional del presidente.

En la cita previa a la cumbre, Alberto y Lula firmarán un «acuerdo integración regional», que vienen trabajando el Ministerio de Economía, la embajada argentina en Brasil y Cancillería. Como sucede con casi todo lo que ocurre en el gobierno desde que empezó el año, la carrera por posicionarse para las presidenciales se cruzó. No es un secreto que Alberto, Massa y Scioli son mencionados como posibles candidatos.

El canciller Santiago Cafiero es el hombre de mayor confianza política de Alberto y es lógico que trate de capitalizar el encuentro como un triunfo de su jefe, que mantiene viva la idea de pelear la reelección. Scioli como embajador en Brasil también busca posicionarse, desde que un encuentro con Cristina, anticipado en exclusiva por LPO, lo hizo ilusionarse con una nueva aventura presidencial. Y la candidatura de Massa, por más que rete a los que la impulsan públicamente, es la posibilidad más comentada en el peronismo.

Fuentes de todas estas áreas hicieron saber LPO que el documento «está bajo 7 llaves» porque es el anuncio grande de la cumbre de la semana que viene aunque aclararon que la declaración bilateral no tiene nada que ver con lo que se discuta en la Celac.

Como sucede con casi todo lo que ocurre en el gobierno desde que empezó el año, la carrera por posicionarse para las presidenciales se cruzó con la cumbre diplomática. No es un secreto que Alberto, Massa y Scioli son mencionados como posibles candidatos.

Sin embargo, LPO accedió detalles del documento donde se habla de un «acuerdo sin precedentes» entre los dos países que eleva al tensión entre los áreas del gobierno que buscan capitalizarlo, sobre todo Economía y Cancillería. El entorno de Daniel Scioli también quiere su parte dado que dicen que «este acuerdo fue el objetivo central que se propuso Scioli, hablado con Alberto, en su segunda etapa como Embajador», esto es cuando el arribo de Massa al gabinete, lo dejó sin el Ministerio de la Producción.

Ahora, en el entorno de Scioli remarcan que fue él quien le dio un primer borrador del acuerdo al ex canciller de Lula, Celso Amorim, antes del triunfo electoral de Lula

Se trata de un proyecto que pretende adaptar la asociación estratégica entre ambos países al nuevo contexto internacional, marcado por una etapa de repliegue de la globalización y de «re-significación de la importancia de los bloques regionales de integración», explicaron a LPO fuentes al tanto de las negociaciones.

Al mismo tiempo, propone profundizar y extender la integración en todos los campos: energía, finanzas, agro negocios, industria, minería, conectividad, turismo, economía del conocimiento, defensa, derechos humanos, ambiente, educación, ciencia y tecnología y salud. Un salto cualitativo luego de la grieta que introdujo el ex presidente Bolsonaro en sus relaciones con el gobierno de Alberto.

La clave estará puesta en el avance de la moneda común, como anticipó LPO, discutida por Massa y Fernando Haddad el pasado 23 de diciembre en San Pablo que en una primera etapa operará para el intercambio bilateral. La divisa funcionaría como un instrumento de comercio que unifica por arriba y puede romper la dependencia del dólar, aliviando las reservas.

En Brasil sostienen que la nueva moneda, que podría llevar el nombre «Sur», tiene todo el interés de Lula porque la considera posible dado que no requiere crear una moneda de curso legal ni un Banco Central del sur. En una primera etapa estaría circunscripta al intercambio de comercio exterior entre Argentina y Brasil para generar un «swap de hecho entre pesos y reales» que permita no usar divisas para financiar el comercio exterior. Argentina exporta alrededor de 13 mil millones de dólares a Brasil y con este mecanismo evitaría usar dólares.

La energía es otro de los ítems presentes en este acuerdo de integración, especialmente el financiamiento de una parte del gasoducto Néstor Kirchner. Como adelantó LPO, la secretaria de Energía, Flavia Royón, confirmó que el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (Bndes) aportará 689 millones de dólares para la construcción del segundo tramo del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner. No es un aporte desinteresado: Brasil quiere asegurarse una red de gasoductos desde Vaca Muerta a su frontera.

La construcción del gasoducto Néstor Kirchner permitirá prescindir de ese segundo buque regasificador y si se extienden los gasoductos como conversaron Massa y los funcionarios brasileños se podría empezar a exportar gas a Brasil para reemplazar a Bolivia, cuyos yacimientos están en declive. El objetivo es ampliar la estructura de transporte con un Gasoducto hasta la frontera con Brasil, un nuevo Memorándum de Energía para regular la venta de gas en verano y compra de energía eléctrica en invierno y la venta de Gas Licuado.

La minería también está en el centro de la escena, especialmente a través del aprovechamiento de las materias primas como litio en Argentina y otros minerales en Brasil, para desarrollar la movilidad sustentable, además de inversiones conjuntas en potasio y plantas de fertilizantes, entre otras iniciativas.

Por otra parte, fuentes de la cancillería brasileña confirmaron a LPO que lo que se busca es mostrar un mega acuerdo estratégico integral de todas las áreas (Comercio, Defensa, Cultura, etc) como forma de relanzar la relación bilateral, pero reconocen que «los tiempos no acompañan para llegar con todo completo».

Fuentes de Itamaraty confirmaron a LPO que lo que se busca es mostrar un mega acuerdo estratégico integral de todas las áreas (Comercio, Defensa, Cultura, etc) como forma de relanzar la relación bilateral, después de la distancia que marcó el paso de Bolsonaro por el poder.

De todas formas, cuenta esta fuente, Lula volverá a una metodología utilizada en sus dos gobiernos: reuniones bilaterales trimestrales o cuatrimestrales para que cada área muestre avances y «la maquinaria no se detenga». «Es un paso adelante para que la relación tenga una mirada estratégica y no se frene. Creo que se puede cumplir aunque sabemos que este es un año electoral en Argentina y todo puede cambiar», añadieron las fuentes consultadas.

Sobre la moneda común un importante diplomático brasileño afirmó a LPO que «es una de las prioridades» y confirmó que Cancillería brasileña y el Ministerio de Economía de la Argentina ya trabajan en el aspecto técnico. Haddad, que está en Davos, busca llegar a la reunión con algo más de lo que que se conversó durante la reunión con Massa en su casa de San Pablo.

Sobre este punto, en el gobierno argentino buscan concretar un sistema con compensación a 90 días, incorporar el comercio de servicios en el sistema, un Swap para el comercio bilateral, acuerdos entre bancos públicos para profundizar comercio y aumentar la capacidad de préstamos de los bancos de desarrollo latinoamericanos.